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miércoles, 30 de mayo de 2012

La clandestinidad del Ibi

Se ha desatado una virulenta campaña mediática para que la Iglesia pague el Ibi (Impuesto sobre Bienes Inmuebles) justo en el momento en que nos obligan a hacer la declaración del impuesto que el estado socialista detrae de nuestra renta. Está promovida por el partido guerrillero del GAL y, en especial, por el que fuera portavoz del gobierno que llevó a cabo los actos terroristas (que no le privan de carácter democrático), pero está involucrada en ella toda la izquierda y es jaleada por el inmenso conjunto de medios de información radicales. Se promueve en el momento crítico de perjudicar a la Iglesia, cuando los españoles pueden ayudarla al hacer la declaración de la renta. Probablemente esa sea la única intención del entramado o caterva promotora. 

La campaña consigue un amplio asentimiento de las bases izquierdistas porque forma parte de la emanación alucinógena del socialismo que produce el máximo efecto en el tipo de animal humano parasitario más parecido a las personas: el paisano autónomo, que es como el hombre nuevo soviético pero que toma su nombre del panfleto insignia del grupo mediático que lo produce, tan mafioso que resulta innombrable. En realidad hace falta poco esfuerzo para convencer a los votantes socialistas de que es una idea progresista porque ellos nunca están dispuestos a pagar por lo que consumen y prefieren que se pague con los impuestos de otros, contra los que son inducidos a votar, y nadie mejor que la Iglesia para hacer de chivo expiatorio para sus frustraciones tributarias y consumistas. 

Cualquier persona que quiera diferenciarse de ese tipo de individuos que votan democráticamente, en la más completa nesciencia pública, debería conocer un par de datos que no aparecen por ningún sitio en el debate o en la información de este país tan democrático. Creo que son dos elementos relevantes para entender la crisis económica que padecemos y que es, a la par, importante que haya algo de trasparencia sobre su raíz porque es el único modo de afrontar una salida a la misma y evitar que España se desplome por el precipicio a cuyo borde la han dejado y empujan los socialistas. 

El primer dato consiste en saber cuál es el importe total de los impuestos sobre la renta que pagan los católicos y cuál es la cuantía que, por el mismo concepto, paga el colectivo de socialistas, comunistas, gais, lesbianas, sindicalistas, terroristas, etc. En el caso de los católicos es fácil de saber; basta con sumar la casilla 741 de la declaración de la renta de los más de nueve millones de españoles que voluntariamente destinan el 0,7% de su impuesto a la Iglesia; por eso me sorprende que no haya nitidez respecto a ese dato. En el caso del colectivo no se puede hacer por exclusión porque no todos los que no ponen la “x” en la casilla de la Iglesia la pondrían si hubiera la posibilidad de dedicar algo de sus ingresos a las diversas organizaciones de extorsión de la izquierda, de modo que sería conveniente que se diera esa posibilidad para lo sucesivo, aunque sólo fuera para saber quiénes pagan y quiénes disfrutan el estado de “bienestar”. Otras conclusiones se podrían sacar en el momento oportuno. 

El segundo dato sería saber cuánto adeuda el grupo mediático-mafioso productor de los paisanos democráticos a la quebrada Bankia. Es conveniente para ver qué parte del déficit oculto que ha aflorado se debe a ese entramado “informativo” y se podría zanjar si la mafia pagara sus deudas igual que los demás, pero también lo es para saber lo que cuesta moldear a cada paisano autónomo. Parece difícil pero quizá bastaría con que se publicara la lista de los 100 mayores activos tóxicos de Bankia y quién está detrás de ellos. 

El hecho de que de esos datos formen parte de la clandestinidad en la prensa democrática nos da una pista de la raíz de la crisis económica. El que los paisanos no quieran conocerlos constituye un indicio, similar al de no querer saber nada sobre el 11-M, de que algo grave se oculta a su simulada candidez republicana. No sólo revelan que los paisanos se hallan inmersos en la caverna cutre de la tosquedad ilustrada, también de la razón de que constituyan un colectivo sin personalidad, convenientemente dirigido para parlotear de lo que interesa al capo de la mafia para distraerlos mientras practica el fraude masivo a la libertad. Pese a todo, a mi me gustaría conocer esos importes, por la simple satisfacción de saber, con independencia de las conclusiones casi obvias que de ellos se podrían obtener.

viernes, 19 de agosto de 2011

Oferta sorprendente para ateos

A fin de no parecer un indignado, según dicen anónimamente en los comentarios a mis artículos, como los ateos y laicistas que tan rabiosamente agreden a los peregrinos cristianos voy a hacer una oferta abierta a esos forajidos en vez de responder a la pregunta acerca de cómo de irritado debería estar alguien sometido a un gobierno de origen terrorista.


El brillante y festivo acontecimiento de la jornada Mundial de la Juventud que se celebra en Madrid nos muestra la cara juvenil de la cristiandad, el rico colorido de las banderas y vestidos, la juventud responsable y alegre, multicultural, con diversas razas, lenguas, naciones, caracteres humanos y una belleza, alegría e ilusión desbordante cuyo éxito sólo se ha visto enturbiado por la negra y sucia provocación de los ateos y gais cuyo pluralismo encubre un único interés: el de sus amos. No son culpables de nada porque sólo reaccionan instintiva y violentamente, incitados por los medios de comunicación de la mafia socialista (que en España, a diferencia de Italia, no está perseguida sino instalada en el núcleo mismo del poder político) y por los medios del propio estado puestos al servicio de los mismos intereses privados de esa mafia.


El factor que enrabieta a esos cafres, dosificado hasta la sobredosis y la bestialidad por los medios más beneficiados del negocio de lo público como el País y su entramado empresarial privado, la secta de Público, el comentarista religioso del Inmundo y las televisiones gais -públicas y privadas-, se ha centrado en la ilusoria financiación con dinero público de la visita papal. Ello suscita algunas cuestiones que me gustaría aclarar; creo que a todos los católicos nos interesa saberlas aunque no creo que interese a los laicos. Lo pregunto por si algún amable lector me puede ilustrar al respecto con datos.

  1. Nunca se dice cuánto pagan con impuestos los católicos y cuánto los diferentes colectivos de “polanquines” o “rourianos” (gais, socialistas de ETA, terroristas del GAL, feministas, ateos, laicistas, sindicalistas, etc.); no lo encuentro en la transparencia informativa y estadística de esta democracia pero me gustaría saberlo y lo considero necesario para hacer un balance del gasto público. Si ese es un dato que no se debe saber espero que se me diga por qué. Sería muy sencillo conocerlo poniendo las “X” correspondientes en la declaración de la renta y demás impuestos y no sólo en la de la Iglesia y sobre toda la cuota tributaria y destinar el dinero público conforme a esa elección. 
  2. Por otra parte, para no dar la impresión de que los católicos sólo estamos para pagar los impuestos que los ateos nos digan, democráticamente si ganan las elecciones y a lo bestia –con huelgas, manifestaciones salvajes, extorsiones, guirigáis, pepiñadas, etc.-, si las pierden; me gustaría saber si la regla democrática de esos ateos es que los católicos les paguemos algo así como el 40% de nuestro trabajo o nuestra renta y luego no tengamos derecho a recibir nada por ser católicos, ni siquiera ganando las elecciones. Merecería saberse para actuar en consecuencia. 
  3. Respecto al sorprendente hecho de que los indignados que quieren salvaguardar lo público mediante la fuerza no protesten contra los gais multimillonarios que los jalean y entretienen en las televisiones de la gaicracia de ZP; tampoco contra los capitalistas privados, dueños de los medios de comunicación del sistema, ni contra los titiriteros, etc., parasitarios todos de lo público (en concreto, no se han manifestado cuando un cacique entregó “legalmente” 10 millones de euros a una empresa privada para que diera trabajo a la impresentable de su hija) pregunto ¿Algún ateo o indignado me lo puede explicar? 
  4. Dado que podrían protestar, también violentamente, contra el mal tiempo, el calor del verano o el frio del invierno, los terremotos o las inundaciones pero lo hacen contra la crisis y la especulación y a favor de la democracia real, nociones que ninguno de ellos parece estar en condiciones de precisar en qué consisten y que esa ignorancia puede hacer que todo lo que dicen no son más que eslóganes que benefician a los gerifaltes que los espolean ¿me pueden explicar cómo entienden el protagonismo de sus agitadores capitalistas en la crisis?
En fin, son cuestiones a las que no veo respuesta, y deberían tenerla para despejar la sospecha que esa defensa perversa y atávica de lo público encubra, en realidad, los intereses económicos privados de los capos respectivos, de los que a los indignados sólo llegan las migajas, cuando no dosis de droga y para contribuir a despejarlas formulo la siguiente oferta:


Si todos o alguno de los cien “indignados” (Aunque el País se inventa 50 más) que el pasado 18 de agosto de 2011 estaban en la Puerta del Sol de Madrid protestando contra el Papa me presenta una relación detallada y precisa (como una factura de El Corte Inglés, por ejemplo) debidamente justificada, de la cantidad de dinero con que ellos, a título individual, han contribuido a la visita del Papa le devuelvo de mi bolsillo todo el dinero que hayan pagado para el Papa con su impuestos. Lo hago porque no quiero nada que no sea mío y convencido de que su contribución a la visita del Papa ha sido cero, algo similar a lo que han destinado a ayudar a los pobres y necesitados y consciente de la lacerante ignorancia inherente a ateísmo y laicismo. Recíprocamente deberían presentarme una relación equivalente de lo que yo he pagado de mi trabajo para mantener a los colectivos citados e indicarme quién me lo devuelve.